Còkria: Cuando la técnica se pone a jugar.

Hola, soy Eugènia, creadora de Còkria.

Si miro atrás, veo clarísimo que Còkria no es fruto de la casualidad, sino de una  vida entera creando con las manos y observando cómo crece la infancia. Crecí en una familia numerosa y llena de movimiento: soy la tercera de cuatro hermanas, de manera que he vivido toda la vida haciendo de aprendiz, de hermana mayor y de hermana pequeña. En casa, el mundo de la educación y la creación estaban a la orden del día. Soy hija de maestra y, si busco mi origen, lo encuentro entre la sensibilidad de mi madre (creando disfraces, cosiendo delantales o haciendo figuras de pasta de sal) y el rigor de mi padre. Recuerdo cómo él proyectaba y construía muebles a medida para casa: planificando el material, yendo a buscarlo y dejándome participar como «su pequeña ayudante de montaje». Allá aprendí que las cosas bien hechas requieren un plan, y que construir algo con las propias manos es un acto de cuidado. Esta mezcla de magia y técnica marcó mi camino. De más mayor, ya no construía para casa, sino que preparaba escenarios para mi hermana pequeña; creábamos mundos donde su imaginación podía volar. Sin saberlo, allí ya estaba haciendo interiorismo infantil. Esta vocación me llevó a estudiar diseño de interiores, donde redefiní la típica casa de muñecas construyendo una propia. Después, di el salto al mundo de la construcción profesional: más de doce años moviéndome entre obras, planos y presupuestos. Y, para no perder el contacto con el oficio, abrí mi taller artesanal de juguetes de madera, donde aprendía a escuchar la materia prima y a entender que el juego libre es algo sagrado.

Generamos aprendizajes silvestres: aquellos que nacen cuando el entorno se convierte en un agente activo.

Entonces llegó mi propia maternidad (tres criaturas que han sido mi mejor maestro) y el deseo de dedicarme completamente a la infancia se hizo imparable. Para darle toda la base profesional, cursé el Postgrado en Diseño de Nuevos Espacios Educativos, que me permitió conectar definitivamente la mirada pedagógica con la técnica constructiva. Hoy, todo eso late en Còkria. La herencia de las manualidades de la madre, el oficio de las obras del padre, la sensibilidad artesana de la madera y el rigor de mi formación. Hoy no preparo escenarios para muñecas, sino espacios reales donde los niños y niñas pueden crecer y ser libres. Y lo hago acompañada de un equipo de confianza (carpinteros, arquitectos, pedagogos, jardineros…) que activo cuando el proyecto lo necesita. Más que diseñar espacios, lo que hago es preparar el terreno (con todo el amor y la técnica del mundo) para que vuestra magia pueda pasar. ¿Lo co-creamos?

icono cokira en amarillo

Diseño técnico y mirada pedagógica para espacios que laten.